En el corazón de Atotonilco,
Guanajuato, apenas a 8 km. de San Miguel de Allende,
se levantan imponentes los muros de una Iglesia del
Siglo XVIII, santuario vivo, en tanto que su uso religioso
continúa vigente. Este invaluable tesoro ha sido
objeto de una ardua labor de rescate durante los últimos
diez años. El conjunto arquitectónico
consta de la nave principal, sacristía y más
de 6 capillas anexas, además de varios camarines;
espacios ilustrados con pintura mural y pintura de caballete,
altares estofados y esculturas. La fachada del edificio
es lisa, con muros muy altos rematados por una arcada
invertida, como formando un holán. Al entrar
al templo el contraste es impactante: la nave principal
y todas las paredes están decoradas con pinturas
murales que representan infinidad de pasajes y personajes
religiosos, sin aparente orden y ningún espacio
entre sí. |