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Las piedras monolíticas de gran tamaño, como es el caso de la Peña de Bernal, tienen la cualidad de sintonizar con los grandes ritmos electromagnéticos del planeta y del cosmos. Así también los yacimientos minerales de sus entrañas, la gran cantidad de cristales, en especial cuarzo, obsidiana y fluorita, son elementos de gran conductividad, que permiten ingresar fácilmente a estados de relajación, o bien a funcionar en las frecuencias mentales apropiadas para sensibilizar la percepción.
Alrededor de la peña, a cada 44 kilómetros de distancia se ubica otro marcador geodésico, en resonancia armónica con su centro. Seis puntas la rodean, formando una simétrica forma geométrica hexagonal, una estrella de seis puntas, un Mercaba le llamarían los Egipcios, una Nave para ascender a otras dimensiones.
Los innumerables rostros y figuras, las esculturas protohistorias del monolito, parecen ser las paginas de un libro, que nos narran el pasado, presente y futuro de esta tierra y sus reinos. Las fechas mas oportunas para captar estas imágenes son los Equinoccios y Solsticios.
La evidencia nos muestra longevidad en los habitantes de Bernal, luces y objetos no identificados que cruzan su espacio aéreo, nubes de forma serpentina y una peculiar niebla que envuelve en amoroso abrazo, manifestando el momento en que el cielo se reúne con su amada tierra. |