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VICTOR CAUDURO ROJAS |
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Imágenes que tocan la complicada piel del misterio.
Por: Ana Isabel Mateos
Entrar al estudio de Víctor Cauduro, es traspasar la línea divisoria entre lo cotidiano y lo deslumbrante. Su espacio, arquitectónicamente diseñado para él, para su luz, para sus dimensiones, para sus fugas, es un recinto en donde la utilería dará paso a la creación de la belleza. Por cualquier rincón están esperando pacientemente lajas, mármoles, piedras, telas, pinceles y pinturas para insertarse al mundo con una nueva fisonomía
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Como espectador, el primer impacto que se recibe es el de una ejecución de extrema belleza en el manejo del dibujo, un realismo que sólo se alcanza con un oficio determinante. Sin embargo, no es la técnica lo que prende el entusiasmo, sino la re-interpretación de los sentidos. Entonces da inicio el incesante juego de la seducción, de querer atrapar estas imágenes que evocan algo de la conciencia, pero que tocan la complicada piel del misterio.
Ante la obra de Víctor Cauduro hay que detenerse. Hay que dejar paso a la efervescente relación entre el gozo estético y los sentimientos que afloran como desahogo espontáneo y lúcido. Hay que mirar con minucia la metamorfosis plástica, para luego renombrar esta realidad.
¿Víctor, de los años que tienes dedicado al lenguaje plástico, cuál sería tú mayor descubrimiento?
La variedad. Tanto en materiales como en temas, me siento colmado de incentivos que me llevan de lo abstracto a lo concreto, del caos al orden. Revisar el origen, la historia, la anécdota me abre la facultad de re-interpretar a modo sincrónico el mundo que percibo y afronto.
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Desde muy pequeño, a los siete años, empezó a desarrollarse la pasión por la figura, el dibujo, y recuerdo pasar muchas horas observando libros sobre pintura y sus autores. Mi padre, el Arq. Víctor Cauduro Alcántara y mi tío Fernando fueron indiscutibles promotores de mi quehacer artístico. Bajo su tutela dio inicio mi actividad incesante de volver a representar todo lo que la mirada tocaba. O sea, todo.
¿Cómo descubres la piedra y el mármolcomo base para tu pintura? |
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| Por el juego y la curiosidad. Un día, paseando por el desierto de Baja California, encontré una piedra bellísima. La cargué hasta Querétaro y me puse a pintar sobre ella, dejando que su forma me guiara. Y luego de varios experimentos, descubrí que era un material que me proporcionaba una riqueza infinita. Así comencé. Adicionando un reto a mi proceso, ya que pintar sobre este material es irrevocable, pero al mismo tiempo me otorga una plasticidad que evoca lo primigenio y lo vuelve actual. Los formatos y la textura es un obsequio de la naturaleza, luego viene mi integración, mi voz, mi visión del mundo condensado y descifrado. |
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| Otro material que me es muy sustancioso es la ingeniería técnica. Desmenuzar aparatos electrónicos y detectar su belleza gratuita ha sido un hallazgo que me place mucho. En la serie de “Cibernéticos” el desafío fue hacer coincidir la modernidad que me conforma con la capacidad de mi propio lenguaje. Surge el arte –objeto como una revelación desde la materia hacia mí. Entonces el misterio se vuelve un intercambio de miradas que convergen en una pieza y que dan testimonio y huella al hombre. |
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