La figura humana como lenguaje formal, es principio y fin de la exposición “Javier Marín. Escultura”, que fué inaugurada el pasado 14 de marzo en el Museo de Arte de Querétaro, con el auspicio del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes.
La muestra integrada por más de 90 obras, entre escultura y fotografía, da testimonio del desarrollo de este importante artista mexicano entre los años 1997-2005; la mayoría son piezas de taller y memoria de trabajo. Cada escultura es construida, conceptual y físicamente, a partir de la combinación de materiales: desde bronce con resina de poliéster, hasta la resina misma cargada de semillas, amaranto, carne seca, tierra, pétalos de flores o tabaco.
Javier Marín nació en Uruapan, Michoacán en 1962; desde la década de los setenta vive y trabaja en la ciudad de México. Egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, desde 1983 empezó a mostrar su obra al público. A la fecha, con más de 50 muestras individuales y 200 colectivas, ha estado presente en varios espacios e instituciones culturales de gran importancia, tanto en México como en países de Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia.
En su trabajo, este creador ha desarrollado aspectos del arte que históricamente son universales. Partiendo de la figura humana como lenguaje formal, aborda múltiples temas desde la fragilidad de nuestra existencia hasta la condición del hombre transformador del mundo, sin dejar de lado el valor que tiene la materia para transmitir significados.
En su libo “Barro”, Marín afirma que su recurrencia en la temática del cuerpo humano corresponde más a una búsqueda interna que a algo externo. “Lo que quiero decir es lo que siento y el medio más inmediato para estructurar esa idea es mi cuerpo, trabajo sobre la figura humana de una manera obsesiva y desde un punto de vista muy mío, y ni para cuando salirme”.
Al abundar sobre este punto, señala que su forma de creación nace siempre de su interior. “Yo no veo hacia fuera, no voy por la calle mirando a la gente para hacerla personaje plástico. Lo mío es una cuestión interior: cierro los ojos y aparecen cosas. Toda la noche estoy pensando, o me quedo encerrado un día en mi casa y, de repente, de adentro me sale un tema nuevo”.
Torsos retorcidos, cuerpos mutilados, cabezas desprendidas del cuerpo, son la constante en la obra de Marín, quien ha señalado: “Veo al ser humano como una pieza en extinción, absolutamente condenado a desaparecer, y lo peor es que se va a autodiseñar bajo el control genético”.
En opinión de Ramón Almela, doctor en artes visuales, las piezas de Javier Marín reclaman la emoción del espectador, quien no puede pasar desapercibido ante esta obra, pues moviliza y hace vibrar sensaciones de angustia, corporalidad traumada, sentimientos palpables en la materia atormentada.
“Las formas de las esculturas de Javier Marín -subrayó-, seducen y atrapan en un duelo intenso entre la estética y lo agónico. No es la contemplación de la armonía exaltada, sino la enrevesada energía de la pasión hecha trazos y volumen. Guerra y Amor colapsando en las formas humanas contrapuestas y destacadas en esa lucha, donde lo femenino y lo masculino se funden convirtiéndose en arena de seducción”.
El Instituto Queretano de la Cultura y las Artes invita a la inauguración de la muestra “Javier Marín. Escultura”, este viernes 14 de marzo a las 20:30 horas en el Museo de Arte de Querétaro, donde permanecerá expuesta hasta el próximo 25 de mayo.
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